Amaneció el día lunes y decidí darle los últimos arreglos a mi mochila de 50 litros, en los que quería la mayor liviandad posible pero a la vez, por ese impulso interno que nos hace aferrarnos a lo material, quería meter toda mi ropa dentro. Después del primer intento de meter “toda” la ropa que pensaba necesitar, cerré la mochila y me pareció un globo de agua a punto de reventar, la puse a mis espaldas y el peso era demasiado para caminar trayectos largos. Fue ahí cuando me entró un fulgor de razón y dejé todo sentimentalismo de lado (aunque aún siento la mochila pesada) d
Luego de tanta lucha entra la razón y el sentimiento y un par de lágrimas derramadas al dejar algunas cosas abandonadas, enrumbé con mochila a la espalda a comprarme el pasaje al siguiente destino: Piura. Piura, para los neófitos en el tema, está a 1029 Km de distancia al norte de Lima (a unas 14 horas aproximadamente en bus).
Llegué a mi querida Piura a las 7 a.m.

