martes, 28 de julio de 2009

Antigua - Guatemala: La Lava y El Paganismo

A cruzar nuevamente la frontera! Ahora hacia Guatemala y era más fácil. Salí hacia San Salvador y luego tomé un bus directo que por US $15 me dejaría en la terminal en ciudad de Guatemala o "Guatemala City" como la alienación nos hace llamar a nuestras ciudades latinoamericanas.

La frontera fue sólo una rutina de revisar pasaporte y estamparlo, no duró más de 10 minutos. Así que luego de 5 horas llegué a "Guatemala City". Eran ya las 7 p.m. y la oscuridad me hacía tomar precauciones. Un taxi que conseguí a través del asistente del bus en el que me vine me lo consiguió, obviamente sobrepagando me cobró 5 dólares en llevarme a la zona (en medio de la calle) donde tipo Perú los buses para Antigua sobreparaban para que luego de una hora y a por lo menos 100 km/h entre cerros y curvas te dejaran en el Terminal de Antigua.


A 1500 m.s.n.m, Antigua es una ciudad colonial muchísimo más pequeña y menos desarrollada que la ciudad de Guatemala, pero sin embargo posee mucha historia, pues fue una vez capital de Guatemala, lo que la ha realzado y la ha vuelto un destino turístico. Lamentablemente muy turístico. Encuentras precios de todo tipo, algunos muy elevados y otros más acequibles. Burger King, MacDonald's y Subway están a la orden de los gringos y bueno mía también porque comí Burger King esa noche a las 11 p.m. como mi única opción que de paso estuvo buenota y Subway dos veces (para no dejar la costumbre ni la adicción). Antigua está rodeada de iglesias y museos. La mayor atracción es escalar el volcán Pacaya donde uno puede prácticamente jugar con la lava entre los dedos.

Al día siguiente por la mañana, me dediqué a recorrer Antigua entre parques y calles de piedras, músicos en la ciudad y mucha gente alrededor. Separé una excursión al volcán Pacaya ese mismo día que salía las 2 p.m. Vería lava por primera vez. La excursión la conseguí en 55 Quetzales (la nueva moneda que ahora usaría y aproximadamente 8 Quetzales hacen un dólar estadounidense). La entrada al volcán se paga también en la entrada y cuesta Q40. La excursión incluía transporte hasta la falda del volcán, guía y regreso a Antigua.



Llegamos al volcán y luego de 1:30 de ascenso primero en terreno verde y con árboles y luego en terreno rocoso, pedregoso como si caminásemos sobre canicas llegamos finalmente muy cerca al cráter del volcán, por donde la lava salía por un lado del cono. El calor se sentía ya a 100 m de distancia y cuando teníamos 1 m cerca a ella, era como estar al costado del fuego. Las rocas de alrededor nuestro estaban calientes y unas tan calientes que hasta derretían suelas de zapatillas.




Luego de estar un buen rato jugando con la lava, derritiendo marshmellows y tomándonos miles de fotos para recordar esta experiencia casi única, nuestro guía nos recomendó bajar antes que se hiciera de noche. La bajada fue más divertida entre caídas y deslizamientos sobre las "canicas" de lava seca. Llegamos a Antigua como a las 8:30 de la noche. El bus nos dejó en el Parque Central en donde aproveché para comer unas tortillas con guacamole, carne en tiras, frijoles licuados y mucho jalapeño. Se llevó de encuentro las pseudo-fajitas del Chili's y por Q12 (US 1.5).



Al día siguiente quería conocer la ciudad pagana llamada San Andrés de Itzapa (a 45 minutos de Antigua). El atractivo de ir a Itzapa es visitar la capilla no acpetada por la iglesia católica dirigida a un santo venerado por muchas comunidades. El Santo es Maximón (pronunciado Mashimón) o San Simón como también lo conocen. El templo tiene un patio principal en frente de él, donde chamanes y fieles queman ofrendas a San Simón (puros, inciensos, velas, hierbas, etc), fuman puros en su nombre y beben y escupen aguardiente frente a sus hogueras. Por supuesto que si uno quiere quemar una ofrenda a San Simón, debe pagar primero Q20 en la cantina adjunta a la capilla. La cantidad de fieles que hacen cola para tocar la imagen de San Simón es incontable, no dejan de venir unos tras otros, no tampoco las hogueras se apagan nunca. En el ambiente se respira tabaco, incienso, intranquilidad de los fieles que demandan atenciones y hasta se ven chamanes bailando al ritmo de música guatemalteca que se escucha a través de los grandes parlantes al costado del patio principal frente a la iglesia.
El origen de Maximon no lo conoce ni la gente que lo venera. Preguntando a varios fieles, me dieron distintas versiones como que era un santo parte de la Iglesia Católica, otro me dijo que era un señor muy rico que vivió en Itzapa y que a su muerte hizo muchas milagros, mi guía por otra parte narra que es una fusión entre Judas Iscariote y el conquistador español Pedro de Alvarado, mientras que Wikipedia hace alusión a que su origen es parte de la fusión de un dios maya y la influencia del catolicismo durante la conquista española. Cualquiera que fuera su verdadero origen, la popularidad de este santo pagano tiene cada día más adeptos y placas en agradecimiento por los milagros concedidos, adornan las paredes de esta capilla-cantina.
Luego de esta experiencia con el folklor guatemalteco, regresé a Antigua para preparar mi partida e ir hacia mi siguiente destino: Flores. Ubicada en el Lago Petén Itzá al norte de Guatemala. La atracción ahí son las ruinas mayas de Tikal.


































































































































































































































































































lunes, 27 de julio de 2009

Suchitoto, El Salvador - Con una historia revolucionaria

A pasar la frontera se ha dicho, y no será la frontera más próxima, sino la menos próxima: La de El Salvador. El trayecto iniciaría a las 6 de la mañana cuando abrí los ojos para con las mismas salir y tomar el bus, y terminaría a las 6 de la tarde en Suchitoto cuando ya estaba colocado en el hospedaje.


La ruta que seguí fue regresar de Copán Ruinas a La Entrada y luego tomar un bus hacia Santa Rosa de Copán y de este nuevo punto debería enrumbar hacia Nuevo Ocotepeque (nombre que me costó un poco recordar sin ayuda de la guía). De Nuevo Ocotepeque finalmente debía tomar un taxi por 3o lempiras (repartidas entre 3 personas) hacia El Poy: la frontera con El Salvador. Ya en este punto me había encontrado con una pareja de ingleses que se unieron a nuestro bus.


En Nuevo Ocotepeque quise cambiar mis últimas lempiras a dólares, y nunca he visto tanta burocracia de llenar formularios en máquina de escribir, firmas y anotación de la serie de los billetes que hacían 40 dólares. Todo el proceso de cambio fue de 20 minutos (sin incluir las colas).

Cruzar la frontera fue la experiencia más amena, por poco y nos abrazaban para darnos la bienvenida. Los Salvadoreños nos daban sus primeras muestras de hospitalidad. En la misma frontera había buses directos hacia San Salvador. Mis nuevos amigos ingleses irían hasta allá en un trayecto de 3 horas y media mientras yo me bajaría en la ciudad de Aguilares para tomar un bus a Suchitoto.

Luego de 2 horas llegué a Aguilares, y fui en busca de los buses para Suchitoto, que en 45 minutos me dejaron en esta ciudad colonial con tanta historia. Las casas coloniales, las calles de piedra y la atmosfera de paz y tranquilidad que rodea esta ciudad, no fue lo mismo hace 20 años cuando el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional estaba en su apogeo y se llevaba a cabo la guerra civil en El Salvador. Suchitoto era entonces la cuna de la violencia, que provocó que casi el 90% de la ciudad abandonara sus casas y escogiera nuevos sitios para vivir. Ahora, con nuevos habitantes y con un gobierno de izquierda, Suchitoto es uno de los destinos preferidos por muchos turistas.
Ahora en Suchitoto había una cruzada en contra de la violencia hacia las mujeres, es por eso que en cada casa que estuviera a favor de la campaña, dejaba que se pintara el logo de la cruzada en su fachada en señal de apoyo.

El hospedaje que encontré por US 7 (en El Salvador se usan dólares estadounidenses) los que rebajé a 6 era bastante rústico y acogedor con la señora Conchi a cargo. Excelente anfitriona, conversadora y muy engreidora me ubicó en mi cuarto. Este hospedaje tiene una vista excepcional al lago en la que se puede disfrutar muchísimo de otro lado de Suchitoto.
Esa noche la pasé muy tranquilo con mi nuevo amigo Coco, mitad salvadoreño, mitad gringo quien había venido de visita. Me llevó al bar izquierdista más grande de Suchitoto: El Necio. Entre fotos del Che Guevara y banderas de muchas partes del mundo tomamos algunas cervezas y nos dirigimos a casa.



Al día siguiente decidí hacer una expedición por algunos lados de la ciudad. La catedral en reconstrucción con la ayuda de un proyecto internacional, el museo Alejandro Cotto (cineasta salvadoreño) cerrado porque Alejandro se había caído ya a sus 70 años y lo había llevado a El Salvador y el museo que a la vez era su casa, estaba cerrada. Calles empedradas, negocios típicos, parques con vista al lago fueron mi entretenimiento ese mismo día hasta que cayó la noche y a las 10 p.m. ya estaba durmiendo (al parecer me había acostumbrado al toque de queda de Honduras).

Ya mi tiempo en Suchitoto había acabado y a la mañana siguiente tenía una visita a la cascada de Los Tercios. 20 minutos caminando fuera de la ciudad me llevaron hasta las cascadas, no mucho por hacer ya que no se puede ingresar al río ni mucho menos ver la cascada directamente. Hay que escalar por unas piedras, pero es interesante ver cómo el agua ha erosionado las piedras en la caida que al parecer estan perfectamente pulidas.


Ya de regreso en Suchitoto me despedí con pena de la señora Conchi y fui al paradero a esperar mi bus a Aguilares y luego ir a San Salvador para tomar un bus directo hacia la ciudad de Guatemala y luego enrumbar a Antigua de ser posible ese mismo día.

















































































































































Honduras y las ruinas de Copán

Esa mañana mi dirección apuntaba hacia la ciudad de Copán Ruinas, asentada a un kilómetro de la ciudadela pre-colombina maya llamada Copán.

Mis planes eran despertarme a las 6 a.m. pero descubrí que el Ipod no es como los celulares que cuando los apagas completamente se activa igualmente la alarma. Dieron las 7 de la mañana cu ando abrí el ojo automáticamente y me di cuenta que me había levantado "tarde". Con las mismas me fui hacia la entrada del hotel que daba a la carretera y 15 minutos después pasó el bus que me dejó el La Guama. Aproveché y tomé un desayuno donde la señora Rosa, quien muy amablemente me sirvió huevos revueltos, tortillas, frijoles y café. La idea era tomar un bus desde La Guama hasta San Pedro Sula (la segunda ciudad más importante de Honduras) y en el terrapuerto tomar un bus hacia Copán Ruinas.

Llegando al terrapuerto, todos los encargados de jalar pasajeros hacia sus respectivas líneas de buses no soltaban toda la información con tal de que subas a su bus. Luego de tratar de obtener información objetiva por 20 minutos alrededor de la terminal, llegué a la conclusión que el próximo bus hacia Copán Ruinas salía a las 11 de la mañana y eran recién las 10, así que por 60 lempiras me subí en un bus que me dejaría en el pueblo de La Entrada (extraño nombre) y de ahí tomaría un bus hacia Copán Ruinas. 2 horas hacia La Entrada desde San Pedro Sula y 1:30 desde ahí hasta Copán Ruinas.


Llegué a Copán Ruinas y decidí quedarme en un hospedaje llamado Manzana Verde por 96 lempiras la noche pero no recomendable ni para tomarse una Coca-Cola dentro ya que son demasiado caras al igual que las cervezas.


Copán Ruinas es un pueblo pequeño, muy seguro para caminar, con muchísimo turismo y por lo tanto un poco más caro que el resto de Honduras. La ciudad tiene un aire colonial con casas antiguas, calles empedradas y bastante limpia. Esa tarde la dediqué a conocer la ciudad. Luego de almorzar unas deliciosas pupusas (mi nueva adicción que son empanadas hechas con tortillas de maíz rellenas) me fui a visitar un museo en la plaza principal por 3 dólares te daba un adelanto de lo que era el mundo Maya y Copán. Personalmente me pareció bastante descuidado y no muy interesante a no ser por algunos monolitos y estelas mayas originales conservadas en perfecto estado. Ya al día siguiente cuando visitara Copán tendría una mejor idea.

Esa noche me fui al Via Via por unas cervezas (qué pasa? cerveza todas las noches?) e hice algunos amigos. La noche terminaría a las 11:30 por el bendito toque de queda que te corta toda la viada en la que un par de cervezas ya te había colocado.

A la mañana siguiente me fui a Copán Ruinas. 3 horas bien invertidas en esta ciudadela fueron suficiente para conocerla. No es muy grande, pero definitivamente no carece de importancia y es una atracción que se debe visitar en Honduras. De regreso de Copán ya se le había dado la vuelta 3 veces a la ciudad de Copán Ruinas y no había más que hacer. Los siguientes videos, muestran de una mejor manera mi recorrido en Copán:



























Tendría que decidir si ir a El Salvador o a Guatemala. La frontera de Guatemala estaba a 12 km de Copán, mientras que El Salvador estaba a un viaje un poco más largo.