Salí de Antigua en la tarde regresando de ver a Maximon y lo mejor era tomar el bus a Guatemala City. El chicken bus lo tomé en la estación del mercado en donde en 1 hora llegué a Guatemala City. Ya que el bus me dejaba más lejos de la estación de buses a Flores, pregunté donde me debía bajar y fue en el mall Tikal Futura en donde me bajé y encontré dos señoras que buenamente se ofrecieron a tomarme un taxi y negociar un buen precio. 23 quetzales a la estación de buses y 8 horas después de camino llegué a las 6 de la mañana a Flores, isla ubicada en el lago de Petén Itzá. Al parecer llegué muy temprano al hospedaje "Amigos" siendo bueno, bonito y barato estaba lleno pero a las 9 a.m. ya tendrían una cama lista para mí. Este hospedaje es el ensueño de todo mochilero. Una noche costaba 5 dólares en cuarto compartido, los desayunos y platos muy bien servidos no pasaban los 30 quetzales (4 dólares) porque el resto de la isla tenía lamentablemente precio "turista".
Ese día me dediqué a dar unas vueltas por la isla y explorar la playa cercana en la costa de enfrente llamada San Miguel. Lo particular de esta exploración fue el camino ya hecho que te lleva a un fascinante mirador y luego te conecta con esta tan relajante playa. La entrada a la playa es 4 o 5 quetzales (muy legal porque te dan tu recibo) y por esta cantidad vale la pena sentarte en el muelle para disfrutar y conectarte con la naturaleza.
El día siguiente estaba dirigido para Tikal exclusivamente, pero queriendo ver un medio de transporte más barato que el que ofrecían en Flores (60 quetzales ida y vuelta - 50 quetzales sólo ida) me fui al pueblo de enfrente llamado Santa Elena y a buscar su terminal de buses. 25 minutos de caminata y empapado de sudor llegué a un no tan limpio mercado en donde en el centro de él estaba la terminal de buses. Buses para Tikal nunca aparecieron, pero al preguntar alrededor me confirman que el pasaje de ida costaba 40 quetzales, lo que hacía 80 en total. Regresé con la esperanza de conseguir un bus en flores que me llevara a esa hora, que ya eran las 11 a.m, a Tikal. Pero ya era demasiado tarde. Solución: Día libre en la playa.
Esa noche llegó un amigo que había conocido en Antigua: Mitad mexicano, mitad estadounidense, Richard ponía la nota rosa al viaje. Se nos unió una chica danesa muy divertida y entretenida llamada Tina. Ella venía de Belice y viajaba ahora por Guatemala. Esa noche, un par de cervezas (otra vez?) nos acompañaron. Al día siguiente Richard y yo iríamos a Tikal en la mañana pero sin retorno. Directamente de Tikal entraríamos a Belice.
La mañana siguiente nos levantamos a las 4:30 a.m. para coger el primer bus que salía a las 5 a.m. que llegó como a las 5:30 y luego fue a tanquear gasolina. A Tikal llegamos como a las 7:00 a.m. Compramos los tickets que nos costaron US $20 aproximadamente y nos dirigimos a explorar esta ciudadela Maya. La altura de las pirámides es increíble. Han habilitado escaleras para que la gente pueda subir a ellas. Lamentablemente la conservación de estas pirámides no es la mejor del caso y muchas partes están cerradas al público. La exploración nos llevó aproximadamente 3 horas y media y luego de conocer todo el lugar nos dirigimos hacia la parada de buses. La solución era tomar un bus que por 40 quetzales nos llevaría a la intersección donde se toman los buses a Belice.
En esta intersección pasó un mini bus tipo combi, llena pero con dos sitios libres atrás. La tomamos por 25 quetzales, pero esta vez por primera vez mi mochila subió a la parrilla. Para este entonces ya nos habíamos quedado sin quetzales y teníamos sólo dólares, por lo que esperábamos cambiar en la frontera.
1 hora y media después llegamos a la frontera llamada Melchor de Mencos y al bajar del bus 2 cambistas nos abordaron. Mientras cambiábamos los dólares a dólares de Belice (2 dólares de Belice hacen un dólar estadounidense) me di cuenta que había olvidado pedirle mi mochila al chofer y la combi ya se había ido! El cambista me dijo que la combi paraba en el parque que estaba como a 200 metros en línea recta, con las mismas, inicié la carrera de mi vida con el fin de alcanzar a la combi. 3 minutos después, con los pies calientes, sin aliento y con la esperanza de no quedarme usando el mismo calzoncillo, encontré al bus y tenían mi mochila esperando por mí. Richard se había quedado cuidando mi mochila pequeña que es donde guardo mi pasaporte, ipod, documentos y todo lo que verdaderamente me dolería perder.
Cruzamos por el puente que pasa sobre el río que separa Belice de Guatemala. Impuesto de Salida (sin recibo tipo cutra) de Guatemala (10 Quetzales). Caminamos 30 metros hasta la oficina de migraciones de Belice. En unos minutos estaríamos ya dentro de un país con un idioma completamente distinto al de latinoamérica: inglés.
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