miércoles, 17 de junio de 2009

Cali Pachanguero - El Éxodo

Dicen que todos regresamos del lugar donde salimos para cerrar el círculo. Yo regesé a la ciudad en donde nací y a la casa en donde viví mi primer mes de vida. Cerré el círculo pero empecé el inicio de uno nuevo.

Al levantarme, el dolor del pie había disminuido grandemente: ya podía caminar. Lo vendé nuevamente después de bañarme. Temprano en la mañana nos levantamos Vania, Spencer y yo para desayunar. Tenía ganas de volver a tomar "cumis", tipo de yogurt casero que cuando era pequeño hacía en mi casa. Así que nos fuimos a Kutys, una cafetería en donde me pude comer una ensalada de frutas con cumis, Vania una tortilla de verduras y Spencer otra igual. Un jugo de zanahoria con plátano y papaya fue mi acompañamiento y una arepa. Luego de desayunar negociamos con un taxi que por 20,000 pesos nos llevaría en un tour para buscar la casa donde nací y también la casa donde vivieron mis padres antes que naciera.

Llegamos a la primera casa en el sur de Cali, me entró una nostalgia que Vania y Spencer acompañaron muy bien. Los vecinos se preguntaban por qué tomábamos fotos a la casa y hasta uno se acercó para preguntarnos directamente. Luego de explicarle y borrar la desconfianza de su cara, recordó a mi familia que había vivido en esa casa cuando él era un niño. Es más, se emocionó cuando le pedí para tomarnos una foto juntos.

En la segunda casa fue más tranquilo y nadie miró, preguntó, ni dijo nada. Extrañé sentirme un sospechoso con mi cámara. Bueno, unos fotos vinieron y se fueron. Misión cumplida!

Finalmente, el taxista nos llevó a Unicentro, un centro Comercial muy interesante con nombres en los pasajes por su tamaño y distribución para que uno se pueda ubicar y así pueda consumir más a gusto. En el Unicentro nos esperaban María, Dani y Alessandro (un chico italiano que recién había llegado a Cali).

De regreso, luego de meternos 6 personas en un taxi caleño, hicimos una parada en el Parque del Gato, que está a orillas del río Cali. El parque tiene la escultura de un gato y detrás de él hay varias gatas que lo siguen y cada una con una personalidad definida. Cada gata pertenece a un artista caleño.

Ya en el hospedaje, Gunter, el dueño del hostal Pelican Larry nos recibió con una parrillada (o barbacoa como la llaman en Cali) a la que previamente nos habíamos inscrito. Luego de comer y tomar un par de cervezas estábamos listos para partir a nuestro siguiente destino: Bogotá.
Para esta nueva parada se nos unían Spencer, Dani y Mari.






























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