Cali, tantas veces pronuncié su nombre y nunca tuve la idea de cómo sería.Nací en Cali el 12 de Marzo de 1980 y un mes después me llevaron a Perú. Ahora, 29 años después, regreso a conocer la ciudad que me vio nacer.
Desde Pasto a Cali hicimos 9 horas en bus. Pues al llegar a Cali por el lado sur pasamos por zonas no muy bonitas y la terminal de buses tampoco es muy atractiva que digamos. Nos dijeron que en el mismo terminal de Cali había un puesto de información para turistas, lo buscamos y una señorita nos atendió muy amablemente, nos recomendó hospedajes a los que podíamos ir y qué zonas de la ciudad frecuentar.
El hospedaje al cual llegamos se llama "Pelica Larry" y está en la zona norte de la ciudad (la zona más turística). Por 19000 pesos (9.5 dólares), teníamos Vania y yo un cuarto donde dormir con dos camas. El hospedaje es una casa adaptada en donde se pueden compartir cuarto con otros extranjeros o se puede tener un cuarto doble. Teníamos Wi-fi (3000 pesos - 1.5 dólares la estadía), cocina, computadoras con internet (2000 pesos - 1 dólar la hora), mucha cerveza colombiana que se sacaba libremente de la refri y uno se apuntaba cuántas iba tomando y estábamos rodeados de gente que estaban viajando ya desde varios meses, ya sea hacia Centro América o bajando hacia Sudamérica. Un buen lugar para conocer gente e intercambiar opiniones y tips de viaje.
El día que llegamos, nos instalamos y bajamos a conocer gente. Se nos acercó amablemente Mari, una chica española de las Islas Canarias que venía subiendo con su novio (Dani) desde Ecuador. También conocimo a Spencer de San Francisco, que se estaba recuperando de la Malaria que contrajo en una zona muy campestre de Colombia cuando se quedó dormido en la intemperie. Habían muchas más personas que conocimos pero que no se convirtieron tan relevantes en nuestras vidas como los 3 chicos anteriores.
Esa noche nos juntamos como 9 personas en la mesa del patio de la casa y empezamos a tomar unas cervezas y a conversar muchas cosas hasta que nos llegó el hambre, así que decidí cocinar! Estofado de pollo con arroz bien peruano. Nos fuimos a comprar a un supermercado cerca y manos a la obra! Aproximadamente una hora después ya estaba lista la comida que por cierto salió buenísima. Mientras cocinábamos, ya Gunter (el alemán dueño del hospedaje) nos había dicho que por normas municipales, a las 12 todos debían irse a dormir o salir a otro sitio, porque no podíamos quedarnos haciendo bulla porque los vecinos se quejaban. Así que como peruanos malcriados y siempre buscando solución criolla para no malograr la diversión, nos fuimos a tomar a la calle con el trago que ya teníamos en la casa. Encontramos una esquina no muy concurrida debajo de un edificio y la pasamos entre risas, anécdotas, inglés y español.
A la mañana siguiente, Spencer nos había contado de un pueblo llamado "San Cipriano" que quedaba camino a Buenaventura y que era un lugar excelente para ir y disfrutar de naturaleza.Vania, Mari, Dani, Spencer y yo decidimos lanzarnos a la aventura y explorar este pueblito. Salimos de Cali en un bus con dirección a Buenaventura y nos bajamos 2 horas después en un pueblito llamado Córdoba. Al bajar del bus nos abordaron 5 niños ofreciéndonos llevar a San Cipriano en una motobruja. Al igual que ustedes mientras leen esto, yo también me preguntaba qué podía ser una motobruja. Ahí va un mini-manual de FAQ (Frequently asked questions):
Qué es la Motonbruja?La motobruja está conformada por una plataforma de madera con 4 ruedas que se deslizan por los rieles del tren. Esta plataforma es empujada por una moto que sólo usa su llanta posterior, ya que la llanta delantera está apoyada sobre la plataforma. En esta plataforma hay dos bancas de madera donde los pasajeros se sientan para que los puedan transportar por las vías del tren.
Existe el riesgo de colisión con otro tren u otra motobruja?
No, los aldeanos están tan organizados que entre ellos se les avisa por teléfono celular si el tren está cerca (no tiene horario fijo). Si viene otra motobruja en el mismo carril, una de las dos debe ser cargada y salirse del camino para que pase la otra y posteriormente ser montada nuevamente para continuar su ruta.
Llegando a San Cipriano en 20 minutos, nos interceptaron en una caseta en donde dos aldeanos nos quisieron cobrar 1500 pesos (US $0.75), no daban ticket (o tiquete como dicen los colombianos) por el pago, ni había información alguna por ningún lado que se debía pagar, así que luego de una discusión con los dos aldeanos entramos sin pagar. Luego nos enteramos que este puesto era clandestino y que la plata era para los mismo aldeanos.Nos dimos cuenta que uno de los niños de Córdoba que había venido también en la motobruja se nos había unido y quería ser nuestro guía hacia la zona natural de San Cipriano. Preguntamos si era seguro bañarse en el río y si habían serpientes, nos dijeron que no habían serpientes y que era muy seguro. Escogimos una zona para bañarnos en el río y lo primero con lo que me topo era una serpiente roja huyendo de nosostros y metiéndose en los matorrales (bueno, nuestro pequeño guía nos dijo que era venenosa pero que normalmente no entraba al agua). Nos bañamos en el río, Spence llevó su cámara acuática a quien ya le pediré las fotos para colgarlas.
Luego del baño y 2 horas después nos recogieron para llevarnos de regreso a Córdoba y poder tomar nuestro bus a Cali. Nos cogió una lluvia tropical que nos acompañó todo el trayecto de la motobruja y la espera en el bus. La motobruja nos dejó en Córdoba y teníamos que subir hasta la carretera, caminando por las vías del tren en plena lluvia, pisé uno de los rieles metálicos mojados y me resbalé doblándonme el pie. El dolor no fue mucho en ese momento. Caminamos por 15 minutos más y llegamos hasta el paredero de buses de techo de calaminas mientras las lluvia se metía por las ranuras. No tardó más de 15 minutos en llegar el bus, y todos mojados y semi-calatos nos subimos. Los pasajeros nos miraban extrañados ya que incluso esa escena me hubiera parecido muy llamativa a mí si hubiera estado del otro lado.
Ya de regreso a Cali, Spencer, para celebrar su buena salud y recuperación de la Malaria nos quiso invitar al Crepes & Waffles a comer. Fuimos y me pedí un pita-popeye que estaba buenísimo. Saliendo del restaurante, mi pie se había hinchado más y no podía caminar. En el hospedaje Spencer me vendó el pie, me prestó una crema y me tomé un ibuprofeno. Esperaría el día siguiente para ver cómo amanecía.








Hola muy interesante tu blog, soy de la ciudad de Cali, pero ahora estoy viviendo en la ciudad de Cartagena de Indias. Estuve en San Cipriano a eso de mediados de 2001, muy interesante el sitio. Cuando fui no habian las motobrujas, solamente las brujitas,solo tablas, no habia llegado tal grado de tecnologia a la creatividad de los lugareños.
ResponderEliminarBueno espero que hayas conocido tu ciudad de nacimiento y que te haya gustado, pues Cali es ciudad alegre y bonita, con problemas, claro, pero especial.
Harold Alberto
harolder@hotmail.com
Hola Harold! Cómo empujaban a las brujitas? con manivela? Ahora está motorizada! Conocí Cartagena también, me pareció hermosa pero el calor fue increible! Aunque quería refrescarme en el mar, éste estaba aún más caliente jejeje
ResponderEliminarMe llevé un grato recuerdo de Cali con problemas y todo siempre será especial!
Joao