
Cruzar el mar Caribe desde Cartagena-Colombia hasta el archipiélago de San Blas es una hazaña, pero cruzarla en un velero con 4 personas más en un espacio reducido es aún más retador. La noche del 18 junio que salimos de Cartagena, me preguntaba cómo sería lo que nos vendría. En el velero viajamos el capitán Hernando Higuera, Vania, Jamie y Matt (pareja de novios de Inglaterra) y yo.
Esa noche del zarpe, yo fui el primero que tomó el timón del velero para dirigirlo a la salida. Desde donde estábamos teníamos que buscar las boyas iluminadas en la noche. Las boyas estaban dispuestas en dos colores: rojo y verde. Las boyas rojas estaban situadas una a continuación de la otra separadas una distancia bastante prudente, delimitando el lado izquierdo de la "vía". Las boyas verdes estaban dispuestas de igual manera pero al lado derecho. Entré a la "vía" entre boyas y seguimos en su dirección hasta la salida oficial a mar abierto.
Estábamos saliendo ya de la zona de boyas, cuando de pronto una lancha con policías costeros nos abordó y nos alumbró con sus linternas. Educadamente se presentaron, nos pidieron pasaportes, permisos de zarpe y revisaron el bote en busca de cualquier cosa sospechosa. Felizmente habíamos escogido muy bien a nuestro capitán y no llevaba drogas, ni esclavos, ni mujeres de contrabando a bordo. Efectivamente, sólo éramos 5 a bordo.
En la noche, con toda mi buena voluntad me ofrecí para cocinar a bordo. Cuando bajé a la cocina para buscar qué preparar, el movimiento y la falta de visualización de un horizonte hizo que no aguantara más de 1 minuto ahí dentro. Con las pocas fuerzas que me quedaban, porque las otras las tenía ocupadas en controlar mi estómago y las náuseas, subí a cubierta nuevamente para pensar en delfines rosados y sirenas cantando para distraerme. Pasó el mareo finalmente. Vania ya se había tomado una pastilla para evitarlo. Yo todavía tenía la esperanza de controlar cualquier sensación con mi mente (pobre ingenuo). Como a las 11:00 p.m. me fui a dormir. Pero, dónde estaba el cuarto? Al costado de la cocina. La pensé más de dos veces antes de bajar, la pensé una vez más, pero seguí el consejo del capitán de entrar, buscar tu cama, acostarte, cerrar los ojos y dormirte. Dormí tranquilamente.

A la mañana siguiente, a las 6:00 a.m, Matt me despertó para decirme que mi turno de manejar 2 horas más había llegado. Subí inmediatamente para no balancearme dentro de la cabina y tomé el timón. No pasaron más de 2 minutos y unas ganas de vomitar me invadieron y ya no pude aguantarlas. Fui a la baranda a babor (izquierda del velero) y pues vomité. El Capitán me preguntó si quería descansar, pero le dije que ya me sentía mejor y podía manejar. Pasaron mis dos horas y le tocó el turno a Vania.

Subió el sol y avanzó el día. Ya que no podíamos parar en altamar para bañarnos por razones de seguridad, Vania se inventó un juego para recoger agua de altamar con un balde amarrado a una soga y tirárnosla encima. Conforme pasaba el día, yo seguía sin tomar pastillas para el mareo (necio yo), pero nuevamente me llegó la sensación de mareos y náuseas y vomité por segunda vez. Vania estaba fresquita como lechuga, sus pastillas funcionaban a la maravilla.

Ya en la tarde, nadando en la misma dirección que nosostros viajamos, aparecieron unos delfines que salían del agua y se volvían a meter. Yo entre mareos y emociones pude verlos acompañándonos. Ya los elefantes rosados y las sirenas no me ayudaban más, así que finalmente decidí tomarme la pastilla. La pastilla actuó de maravilla. El único problema es que te entra un sueño que te provoca dormir y dormir plácidamente. Me quedé dormido.
Pasó así un día más en altamar (segundo día), Matt mientras manejaba se había desviado de la ruta y el capitán no lo había notado hasta 40 minutos más tarde. Recuperar el rumbo nos tomaría por lo menos 4 horas más.

Nuestro destino se aproximaba y llegaríamos a las 2 a.m. del tercer día. Iba a ser peligroso llegar a esa hora, porque alrededor de las islas habían rocas y corales y de noche toda visibilidad se pierde casi por completo. Ya casi a las 1 a.m. el capitán nos despertó a todos para tomar nuestras posiciones. Yo estaba a cargo de levantar las velas y bajar el ancla. Matt estaba a cargo del timón. Las islas se veían ya cerca en la oscuridad de la noche. No teníamos luna. El capitán dirigía el rumbo. Vania ayudaba a lanzar una voz de alerta en caso se vea algo extraño. Decidimos bordear una isla para poder anclar cerca. Al momento de virar para acercarnos a la isla, Vania vio olas en medio de nuestra ruta, le pareció raro. El capitán a su vez revisó el rumbo y estábamos desviados. Vania gritó: Cuidado! Un golpe detuvo la velocidad del barco. No nos movíamos: Habíamos Encallado!
Tratamos de salir a fuerza de motor, pero el barco no se movía. Las olas lo mecían de un lado al otro y golpeaban el casco. Hasta más o menos las 4 a.m. seguimos intentando, pero sin éxito. Nos fuimos a dormir. Era imposible dormir con los golpes del barco contra los corales. Dos horas después, a las 6 a.m. ya estábamos despiertos nuevamente. Vania despertó fue a ver al Capitán, quien estaba sentado junto a su timón, con una lata de cerveza en la mano, meciéndose al ritmo de las olas, y cada golpe reflejaba en su cara un dolor que desgarraba su alma.

El Capitán se comunicó por radio con otro capitán amigo en la isla vecina quien acudió a su ayuda. Los Kunas, quienes salían a pescar en sus balsas, también acudieron a nuestra ayuda (con varas de metal empezaron a picar los corales que atrapaban al barco). Yo bajé también con el snorkel y las aletas a ver la gravedad del asunto, pero nadie me advirtió que los corales eran filosos y venenosos. Luego de ver que la quilla del barco estaba atascada entre los corales, subí a cubierta para informar del estado y fue ahí que me di cuenta que los corales me habían quemado ligeramente las manos, la pantorrilla y me habían hecho un pequeño corte en la pierna. Gajes del oficio diría yo, porque no era para tanto. El ligero dolor y las quemaduras pasaron conforme avanzó el día. Los Kunas picaron y picaron toda la mañana, pero Federico (el otro capitán del barco que nos auxiliaba) no podía llegar a movernos remolcándonos. Los Kunas se fueron con la promesa de regresar cuando había subido la marea. Pero cuando ya se habían ido, Federico intentó remolcar nuevamente nuestro velero moviéndolo finalmente! Estábamos ya fuera!

Ya era medio día, y enrumbamos a las islas. Nuestro destino era la isla de Chichimé. El capitán en agradecimiento a todo nuestro apoyo para sacar el barco con la ayuda de Federico fue nvitarnos un buen almuerzo llegando a las islas. Unos tallarines en salsa putanesca fueron su plato de agradecimiento. Llegamos a las islas. Todas parecían paraísos de revista de viajes. Palmeras, arena blanca, agua azul y turquesa era lo que se veía por todos lados. No habían construcciones de cemento ni grandes corporaciones que rompan con la armonía natural que reinaba en ese lugar. Hasta ese momento eran las islas, los veleros, los kunas y nosotros. Luego de comer, fuimos para la isla a explorarla. Darle la vuelta no nos tomó más de 25 minutos.

En la noche, el velero de Federico nos había invitado a cenar. Fui con Jaimie y Matt. Vania no estaba tan cansada que se quedó dormida. En el velero de Federico habían 11 pasajeros, todos de distintos lugares del mundo. Entre los cuales dos argentinos de los cuales nos hicimos amigos: Fermín y Luciano.

A la mañana siguiente, luego de nadar un poco en el agua turquesa y cálida alrededor del velero. Fuimos hasta la isla a disfrutar de la playa. El capitán había organizado ya el almuerzo a cargo de los Kunas. Hoy comeríamos langostas, cangrejos, arroz con coco, ensalada y pez pardo rojo a la leña. La comida estuvo exquisita y fue tanta que no pudimos comer toda. Lástima que no pudimos pedir "para llevar". La noche la pasamos tranquilos, conversando hasta que tuvimos que ir a dormir.
A la mañana siguiente nos recibió el sol, el agua cristalina, la tranquilidad Kuna y la isla. Ya era nuestro último día y en la tarde debíamos ir a sellar pasaportes para entrar a Panamá formalmente.
A 1 hora de Chichimé está la isla de El Porvenir la cual tiene un aeropuerto (o una pista de aterrizaje) y un puesto de control migratorio con un hotel al lado. El capitán se encargó de llevar los pasaportes a migraciones, que luego de 10

minutos ya estaban todos sellados. La consigna en Panamá es cargar el pasaporte de manera obligatoria en todo el país. Se puede cargar también una fotocopia pero que se muestre el sello de ingreso. De no ser así se debe pagar una multa de US $20 y se corre el riesgo de quedar detenido mientras se averigüe la identidad de uno.
Jowi, hoy me he puesto al día con todo tu viaje, se ve eta mostro, que envidia! Esta parte del velero me parece ha estado increible, misma historia de pelicula. Espero poder seguirte luego y hacer el mismo viaje yo. Muchos besos
ResponderEliminarYa recordando lo del velero en verdad que sí ha sido toda una aventura, especialmente lo de la encallada! jejeje
ResponderEliminarJow
Mi Jow:
ResponderEliminarSe ve bien chévere todo y lo del corte en los corales cague de risa, je je.
Un abrazo desde la distancia.
El Pin
Hola!!! un grupo de amigas y yo vamos a hacer un viaje por centroamerica en enero, somos argentinas, y querriamos cruzar desde cartagena a panama en velero como hiciste vos, podrías decirme cual fue el costo del viaje y donde lo contrataste??
ResponderEliminarte paso mi mail para que puedas contactarme: luciaportos@gmail.com
gracias,
Lucia.
Ahí te escribo Lucía!!
ResponderEliminarhola! Soy un chico español que ha principios de 2010 voy a intentar recorrer desde BsAs hasta Costa Rica con mi mochila y no mucha plata. Aqui encontré la solución a como cruzar a Panama(toda una aventura). Te agradecería mucho si te pones en contacto conmigo y me explicas con mas detalles como conseguisteis el velero, desde donde y cuanto os costó. Mi mail es luisvillegas75@hotmail.com. Espero tu ayuda y a seguir disfrutando de esta vida tan maravillosa que tenemos.
ResponderEliminarListo Luis! Ya te envié el correo!
ResponderEliminarhola grex...excelente tu viaje...llevo planeando algo similar todo el año...me gustaria que me ayudaras con una duda..al llegar al control migratorio de el porvenir que te exigieron para entrar...me refiero a bolsa de viaje,tarjeta de turista,vacunas,pasaje de regreso??..por favor contestame esta duda en cuanto puedas y te felicito por tu gran travesia excelente..si puedes contestame a marxs79@hotmail.com muchas gracias...
ResponderEliminarHola! En El Porvenir generalmente quien se lleva tus pasaportes al control migratorio de la isla es el capitàn del velero (en mi caso fue así). Nosotros ni entramos si quiera, sòlo recibimos nuestros pasaportes ya estampados con 90 días de estadía. No te ponen tantas trabas como si llegaras a Panamá al aeropuerto. En mi caso tampoco me pidieron certificado de vacuna de la fiebre amarilla (pero es mejor si lo tiene por si acaso).
ResponderEliminarSuerte!
Hola, te saluda Isabel... mi correo es ...isa_tex@hotmail.com....
ResponderEliminarEn verdad me parecen alucinante los buenos viajes eh?
Voy a seguir leyendo tus travesías bye.
Hola Isabel!
ResponderEliminarQué bueno que te haya gustado el blog. Lo empecé a hacer para ayudar a personas que quieren hacer el mismo viaje porque antes de yo empezar a viajar estuve leyendo otros blogs, pero ninguno estaba actualizado de principio a fin del viaje. Lo que sí hice con el mío. Así que espero que lo disfrutes leyéndolo así como disfruté escribiéndolo.
Saludos!
Joao
Que rollo hermano...
ResponderEliminarSoy Marco y te escribo desde México, y te comento que inicio un viaje muy similafr al tuyo, puesto que después a un congreso en Lima, regreso a México por tierra hasta México nuevamente por lo que tu blog me ha parecido muy interesante y de gran ayuda. A riesgo de ser repetitivo lo que me interesó mucho fue tu pase por velero hasta Panamá por lo que si me pasaras toda la info que tuvieras acerca de costos y locaciones sería perfecto. Te dejo mi correo y espero puedas ayudarme.
markosaenz@hotmail.com
Un saludo desde México...
buenas tardes como estan, espectacular esa travesia, tengo pensado hacer esa ruta, pero si me puedes ayudar como pudistes encontrar el velero, el costo, y cuantos dias duraron en el mar, si me puedes ayudar te lo agradesco yaque estoy corto de dinero y necesito planificar todo bien para no tener atraso, estan linda las fotos mi correo queriendoviajar@hotmail.com se te puedes contactar te lo agradesco.
ResponderEliminar