martes, 9 de junio de 2009

Quito (En la mitad del Mundo)

A la mañana siguiente Vania y yo ya habíamos decidido ir a "La Mitad del Mundo", donde la línea ecuatorial parte a la tierra en dos hemisferios. Para llegar allá fue un largo trayecto. Primero tomamos un bus por US $0.25 hasta el Seminario Mayor, luego tomamos el metro por otros 25 centavos (metro le llaman a la línea de buses ordenada que va por una sola ruta principal y sólo para en estaciones a las cuales pueden acceder personas que han comprado su ticket). Luego de llegar al paredero final de La Ofelia, tomamos los buses que por 15 centavos nos dejaron en la entrada del Parque de La Mitad del Mundo. Todo este viaje nos tomó 1 hora y media.
Ya en la mitad del mundo, caminando y balanceándonos por la línea de latitud cero, encontramos unos tours que nos llevaron al mirador de la reserva de Pululahua, donde hace más de 500 años erupcionó un volcán desapareciendo el cráter y con el tiempo un fértil valle se formó.

El tour también nos llevó al Templo del Sol, Templo construido por un artista ecuatoriano, en donde nos recibió un agradable personaje vestido de Inca quien nos hizo un tour por el templo y nos hizo varios trucos en especial el de colocar un huevo sobre un clavo, aduciendo que podía mantenerse en equilibrio sobre un clavo. El truco funcionó! Luego, dentro de este mismo templo, nos llevaron donde dicho artista quien nos pintó un cuadro con las manos en menos de 4 minutos. El trabajo fue asombroso.

Regresando del templo hacia ya la entrada a la Mitad del Mundo, caminamos unas cuantas cuadras por un pueblo aledaño cuya calle principal estaba lleno de restaurantes. Mientras decidíamos qué comer empezó una garúa bastante suave que nos acompañó todo el trayecto de 10 minutos en búsqueda de un restaurante que se vea bueno y no tan caro. Cuando encontramos el que nos gustaba y nos sentamos a ver la carta, inmediatamente la garúa se convirtió en una lluvia a cántaros que por cosas del destino, de no ser por haber encontrado ya el restaurante, hubiésemos comido gotas de lluvia como aperitivo.

Regresando ya a Quito, yo me quedé esa noche en casa por lo cansado que estaba y Vania salió a tomar unos tragos con Franz. Al día siguiente saldríamos a Tulcán para cruzar la frontera hacia Colombia!









































































































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