domingo, 7 de junio de 2009

Quito (Dejando las sandalias y los shorts) - I

Llegamos a Quito luego de las 8:30 de viaje pese a una parada en el camino de policías para revisar a todos los pasajeros y revisar el bus en busca de cualquier cosa "sospechosa". Quito tiene generalmente dos terminales, uno en la zona sur (considerada una zona no muy segura) y otro terminal ya de cada empresa en la zona norte. La división entre estas dos zonas es tan marcada que muchas veces se usa el adjetivo "sureño" de forma despectiva. Quito está ubicada entre cerros a 2800 msnm y con una temperatura oscilante entre 23 grados durante el día y 10 grados durante la noche por esta epoca. La arquitectura colonial clásica rodea el centro, pero los alrededores de la zona norte muestran un Quito bastante desarrollado, ordenado, limpio y con una vida cultural bastante grande. Entre museos, bares, resturantes, cines y galerías, Quito es una ciudad completa. En el terminal estuvimos desde las 2:30 am hasta las 4:00 am, hora en la que Franz, amigo de Vania, nos fue a recoger. Nos ofreció su casa para poder quedarnos por estos dos días y nos enseñó Quito y sus alrededores. De verdad que te pasaste Franz!! Mientras lees esto te agradecemos por todas las atenciones que nos diste! Un abrazo a la distancia!!
Al día siguiente, o mejor dicho, horas después, nos despertamos y salimos a dar vueltas por Quito, por los miradores y calles de la zona norte. Aunque no deja de ser una capital latinoamericana con casos de delincuencia y asaltos, el ambiente que se respira es una tranquilidad grande. Claro que lo recomendable es nunca bajar la guardia y manterse atento ante cualquier cosa extraña. Fuimos a almorzar a un restaurante que si mal no recuerdo se llama "El Rincón del Diablo" y pedimos 2 entradas típicas para picar y 3 platos de fondo: Bolones (bolas de plátano verde con queso derretido en el centro), empanadas de morocho (empanadas con masa de maíz rellenas de carne), llapingachos (salchichas con papas doradas y huevo frito), encocado de pescado (pescado con una salsa de coco) y seco de chivo (con un sabor a vino buenísimo) y una Pilsener (sabor agradable, muy parecida a nuestra Cristal de Perú).
Luego de tan buen almuerzo nos fuimos a seguir dando vueltas por la ciudad y en especial por el centro de Quito (se percibe la influencia española como ciudad colonizada en su tiempo). Ya en la noche salimos a dar una vuelta por la Zona de juerga. Es increible la cantidad de lugares entre bares, lounges y discotecas que hay. Varias personalidades entre punks, hippies, yupis y bandas de motociclistas con sus motos muy similares a las Harley Davidson.

En la zona rosa, probamos encanealdos que estaban hechos a base de cañazo y frutas (naranja o frutilla) y se toman calientes debido al frío nocturno. Luego de intentar tomarme uno de estos encanelados en vano, tuve que dejar el vaso a un lado porque no podía más para el nuevo sabor de alcohol caliente. Franz, amigo de Vania, nos consiguió entrar a una discoteca por mitad de precio (alrededor de US $3.00). En la discoteca tomé una de las cervezas más caras de mi trayecto: Una Club Verde por US $3.50, valió la pena pero fue la única. Luego de un para de horas entre bailes, conversación con la nueva gente que conocimos amigos de Frank y una única cerveza, nos fuimos a casa.






































































































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