Bogotá, siendo la capital de Colombia, me dejó con ganas de seguirla explorando. Entre sus modernas avenidas, la variedad de sitios para distraerse, la movida cultural, la elegancia de sus zonas residenciales, las montañas con vegetación que la rodean y la amabilidad de su gente me conquistaron inmediatamente.Ubicarse en Bogotá es relativamente fácil. Los Cerros que se ven desde cualquier calle de la ciudad está en la zona oriente, por lo que es fácil ubicar hacia dónde es el norte o el sur. El transporte público nuevo que tiene que une la ciudad (Transmilenio) hace que se pueda llegar a prácticamente cualquier parte de la ciudad de manera rápida y segura por 1500 pesos (0.75 dólares). Luego de descburir el Transmilenio y sus 3 B (bueno, bonito y barato), practicamente abusamos de su uso. Adiós taxis y gastos en exceso. Ahora, cualquier parte de la ciudad estaba a nuestros pies con tan solo un ticket para entrar a tomar este bus. Más fácil aún, en Bogotá las avenidas principales, llamadas carreras se encuentra paralelas a los cerros y las calles las intersectan. La numeración de las carreras y las calles es correlativa, así que es más fácil saber dónde uno está situado y qué tan lejos de su destino se encuentra. Esta sistema de numeración aplica para todo Colombia.
Salimos de Cali a las 10:45 p.m. del terminal de buses y luego de 9 horas de viaje, llegamos casi a las 8 a.m. a Bogotá. El terminal de buses me mostró una particularidad: si uno quería tomar un taxi, lo pedía en la puerta de salida donde había una ventanilla y la encargada preguntaba la dirección final para entregar un voucher con la tarifa a pagar.
Tomamos el taxi con dirección a la casa de Juan David (amigo de Vania que había trabajado con ella en Aspen hacía 6 años). María, Dani y Spencer se fueron al hostal Alegría a la Candelaria (barrio típico y acogedor en el centro de Bogotá).
En la casa de Juan David, nos recibió amablemente su papá quien más tarde nos llevaría a almorzar y a dar una pequeña vuelta por la zona donde vivían. Nos llevó a una tienda mística en donde quise comprarme un péndulo. No recuerdo qué profesor de secundaria nos hablaba del misticismo de los péndulos una vez que se cargan con tu energía. Finalmente no lo compré, diciéndome que iría a regresar a la tienda para poder decidir con paciencia. Como ya saben, no volví a regresar. Se convierte nuevamente en una de las cosas por hacer en mi lista.
En la noche fuimos a visitar a los chicos a La Candelaria. Esta parte del centro de Bogotá mantiene su encanto colonial de ciudad de sierra. Entre calles que vienen en subida y van en bajada, calles de piedra estrechas y casas con techos altos y balcones, hablan mucho sobre la historia y orígenes de esta maravillosa ciudad. Estando ya con los chicos en su hostal, más tarde nos daría el alcance Juan David y su novia María Fernanda quien nos llevaría a comer las mejores hamburguesas de Bogotá (me pedí una de jalapeños que simplemente estuvo buenísima - mientras escribo se me hace agua la boca). La particulardiad de este restaurante llamado "El Corral" es que luego de tomarte la orden te dan un bloque plástico de 10x10 cm, el cual se prende cuando tu pedido ya está listo. Dani, como buen andaluz, mezcló los bloques que eran todos idénticos y ahora sería un lío identificar de quién era el pedido que se iluminaría primero. Luego de resolver este rompecabezas, cada uno finalmente tuvo su hamburguesa.Luego de comer y dar unas vueltas por la ciudad, Juan Davida acercó a los chicos a su hostal y Vania, él y yo regresamos a dormir. El día había sido largo y mañana sería un nuevo día.







Me encanta el cielo de la 1247
ResponderEliminarY la 1239 es una foto preciosa
Luchhh
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